El negocio del arbolado en la Ciudad

Denuncian un incremento de las extracciones de árboles porteños en la cuarentena

Actualmente se gastan 3 millones y medio de pesos por día para mantenimiento del arbolado público. Sin embargo, en los últimos meses ese dinero se está yendo principalmente en extracciones. "No hay ningún peso para el cuidado del arbolado de parques ni para árboles históricos", plantean desde Basta de Mutilar.

La Ciudad de Buenos Aires gasta en la actualidad 3 millones y medio de pesos por día para el servicio de mantenimiento integral del arbolado público. Son un total de 2.574.518.218 por el lapso de 24 meses (2019-2020), que se van principalmente en podas y extracciones mientras la metrópolis porteña se ubica segunda en el ranking de las ciudades -detrás de Lima- con menos espacios verdes en América Latina. Organizaciones ambientales denuncian que, desde el inicio de la cuarentena, se incrementó la cantidad de mutilaciones del arbolado urbano. Es decir, el dinero público es utilizado principalmente para matar árboles.

Las dos comunas que destinan más presupuesto para cuestiones inherentes al arbolado son la 9 (287 millones de pesos) y la 11 (276 millones de pesos). Los costos varían, pero la extracción de un árbol con diámetro a la altura del pecho (DAP) de 100 cm puede costar cerca de 40 mil pesos. «El dinero se va todo en podas y extracciones, no hay ningún peso destinado a cuidado para el arbolado de parques y plazas ni para árboles históricos. Durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio, suspendieron la poda por considerarla no esencial pero compensaron haciendo extracciones a montones. Entonces las empresas no están perdiendo plata por no podar», denuncia en diálogo con El Grito del Sur María Angélica Di Giacomo, referente de Basta de Mutilar Nuestros Árboles.

Un reciente informe de gestión da cuenta de esto: en la rendición de la Comuna 13 correspondiente al primer semestre de este año, se reconoció que no hubo plantación de árboles -a pesar de que deberían comenzar desde mayo-, mientras que extracciones hubo a mansalva llegando a un total de 170. Di Giacomo plantea que «la extracción no tiene ninguna justificación, sólo provoca que el árbol muera antes de tiempo. Cortar las raíces es como cortar al ser humano parte del aparato digestivo. ¿Cómo hace el árbol para alimentarse sin las raíces? Los árboles se están muriendo prematuramente por este maltrato. Las mutilaciones provocan que entren por esas heridas plagas, hongos y agua. Entonces el árbol se empieza a dañar por dentro». La integrante de Basta de Mutilar sostiene que la «plantación» tampoco es una solución, ya que «en general se mueren entre el 35 y 50% de los nuevos árboles».

Las empresas que se ocupan del mantenimiento del arbolado en la Ciudad son Mantelectric, Casa Macchi S.A., Ecología Urbana S.R.L. y la UTE Zona Verde, conformada por Urbaser y SEOB SA. Ésta última es conocida por conseguir en los últimos cuatro años licitaciones del Gobierno porteño para el mantenimiento de áreas verdes y arbolado público por 860 millones de pesos. Urbaser Argentina fue, además, una de las 30 contratistas de la Ciudad que auspiciaron a la Fundación Suma, de la exvicepresidenta Gabriela Michetti, y operó hasta finales de 2016 como propiedad de ACS, vinculada a Sideco Americana -compañía de la familia Macri hasta mayo de 2017-. Por su parte, Mantelectric figura como aportante a la campaña del Pro y obtuvo dos zonas del «Servicio de Mantenimiento Integral de las Áreas Verdes» por 150 millones junto a SES S.A., que perteneció a Nicolás Caputo hasta 2016.

A este polémico accionar marcado por podas indiscriminadas y extracciones sin informes previos, se le suman fuertes críticas por otras irregularidades. «Ahora pusieron luminarias nuevas en casi toda la Ciudad, que se colocaron sin tener en cuenta el arbolado preexistente. Es decir, se colocaron entre el follaje y adentro de la misma plantera. Entonces hay gente que pide poda, por lo que se llama despeje de luminaria. Se culpa a los árboles de no poder ver bien», señala Di Giacomo. «Cada poda puntual de un árbol que se hace por una luminaria LED sale 5 mil pesos. Estamos ahorrando en luz, pero ¿cuánto estamos gastando por no haber hecho un estudio integral del espacio público para colocar las nuevas luminarias?», se pregunta.

Mientras el oficialismo porteño se niega a discutir un verdadero Plan Urbano Ambiental (PUA) que considere el cambio climático y el arbolado como patrimonio fundamental, se continúan gastando fortunas en prácticas que van a contramano del cuidado ambiental y sanitario. «El PUA no reconoce a los espacios verdes más que por sus beneficios de recreación. El arbolado urbano y los espacios verdes de superficie absorbente no son un tema sólo ambiental, sino también de salud pública. Y se está gastando mucho dinero en destruirlos», concluyó la referente de Basta de Mutilar.

 

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