Nuevo protocolo del Ministerio de Educación de la Ciudad

La comunidad educativa rechaza el cuarto intento de vuelta a las aulas del Gobierno porteño

La ministra porteña Soledad Acuña dijo anoche que, así como los bares sacaron sus mesas a las calles para atender al público, las escuelas pueden sacar sus pupitres. Este mismo protocolo fue presentado a su par nacional Nicolás Trotta. Sindicatos docentes sostuvieron que "nunca se dialogó con las autoridades educativas ni con ellos sobre este tema".

El Ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, convocó ayer a su par de Ciudad, Soledad Acuña, para comunicarle que ya están disponibles las 6500 computadoras para chicas y chicos de los barrios más vulnerables, y que también dispuso el armado de auxiliares educativos para el acompañamiento pedagógico de las y los estudiantes. Como respuesta a esta propuesta, Acuña le entregó otro protocolo de retorno a clases presenciales, el cuarto en esta materia, pero con una novedad: que las y los estudiantes tengan clases en plazas y en las veredas de las escuelas. El nuevo protocolo incluye a alumnos de primer grado y de los últimos años de escuelas secundarias, y a estudiantes del nivel superior y de formación profesional para que puedan rendir exámenes prácticos finales. Durante el encuentro, el ministro Trotta le reiteró en varias oportunidades a Acuña: “la escuela debe ir a los hogares de quienes más lo necesitan. El Estado debe estar presente y garantizar el derecho a la educación».

Apenas conocida parte de la letra del nuevo protocolo elaborado por el Gobierno de la Ciudad, la comunidad educativa volvió a rechazar esta iniciativa. “Esto está dentro del paquete anticuarentena que la Ciudad lleva adelante que, lejos de ser una preocupación por la educación y la situación de los estudiantes, es una jugada política para afianzar esta lógica de flexibilización desmedida en la Ciudad que más contagios y muertes tiene”, asegura la diputada porteña Lorena Pokoik, que preside la Comisión de Educación en la Legislatura. “Un chico que se traslada a clases involucra por lo menos a 2 o 3 personas más. Padre, madre, tutor, abuela o abuelo. Esto quiere decir que si el estudiante de primer grado contrae la enfermedad yendo a una plaza, o el de secundaria yendo a estudiar a la vereda de su escuela, inevitablemente contagiará a su papá, o a su mamá, o a su abuelo o abuela, o tutor, y a su vez éstos infectarán a otras personas. Parece que estoy diciendo una obviedad, pero estas cosas tan simples no fueron tenidas en cuenta por el Gobierno porteño”, destaca la legisladora.

La ministra Acuña dijo anoche en varias entrevistas que, así como los bares sacaron sus mesas a las calles para atender al público, las escuelas van a sacar sus pupitres. “Yo me pregunto: ¿Quiénes van a controlar que se cumplan los protocolos de distanciamiento entre los chicos de primaria? ¿El Gobierno de la Ciudad? Si no lo hace en los bares ni en los restaurantes, ¿se imaginan controlando a estudiantes para que cumplan los protocolos de distanciamiento e higiene en las calles? Ayer el propio Ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, afirmó que los controles en bares y restaurantes de CABA no están funcionando”, termina Pokoik.

Soledad Acuña reconoció también que no dialogó por este tema con los sindicatos docentes, que con los gremios sólo trata puntos referidos a aumentos salariales y paritarias, que el retorno a las clases lo habló con integrantes del sistema educativo: tal es el caso, según mencionó, de directores y supervisores. “Esto es mentira. Nunca dialogó con autoridades educativas sobre este tema. Anoche hubo una reunión de los supervisores y supervisoras de los 21 distritos escolares y todos negaron que la ministra Soledad Acuña haya hablado con ellos sobre esta nueva propuesta”, advierte la secretaria general de UTE, Angélica Graciano.

“En el mismo momento que la Ministra anunciaba en los medios sobre este nuevo protocolo, nos informaban a los gremios docentes que no nos iban a pagar el aumento salarial del acta firmada en el mes de febrero. Es decir, usó el anuncio del regreso a clases presenciales en un doble sentido: para exhibir a los chicos en las plazas y aparentar una simulación de normalidad en la Ciudad y, al mismo tiempo, para usar de cortina de humo que a las y los docentes porteños nos deben dos meses de aumento”, considera Graciano y agrega: “queda claro con todo esto que para la Ministra es lo mismo tomar una cerveza en la vereda que hacer una clase en una plaza”.

El rechazo viene de todos los gremios docentes y coinciden en que el Ministerio de Educación de la Ciudad nunca los citó para dialogar sobre esta nueva iniciativa. “Con los gremios no se discute solamente los salarios como dijo la Ministra, con nosotros se discute todo lo relacionado con las políticas educativas”, sostiene Lucas Reyna, secretario de Educación de SADOP Capital. “Acuña siempre dice que ellos mantienen abierto el diálogo, que escuchan, pero al momento de sostener eso en la realidad es inexistente. Además hay que dejar algo bien en claro: las escuelas no son un comercio, no son un negocio donde el Gobierno decide que abra; no es un encuentro en el bar o ir a tomarse un cafecito a la tarde. Están corriendo una carrera para imponer la apertura de escuelas y el retorno a clases como puja política”, cierra Reyna.

En el mismo sentido, la secretaria general del gremio docente Ademys, Mariana Scayola, coincide que “de esta nueva iniciativa nos enteramos por los medios y esta propuesta de clases a la intemperie ya es demasiado. Pensar que los chicos pueden recuperar algún vínculo pedagógico o algún contenido, estudiando a la intemperie, rodeados de diferentes ruidos, con una docente a dos metros de distancia y encima con un barbijo puesto, es de locos. Sin lugar a dudas, tiene que ver con esta lógica aperturista que propone el Gobierno de la Ciudad”. Scayola advierte que el Gobierno porteño “nunca quiso resolver el tema de fondo porque les dijimos desde el comienzo de la pandemia la importancia de que esos chicos estuvieran conectados y nunca nos escucharon”.

Uno de los sectores más relevantes de la comunidad educativa de la Ciudad está representado por las familias nucleadas en las cooperadoras que, con diferentes acciones diarias, ocupan la ausencia del Estado en esta materia. “El nuevo protocolo es la máxima expresión de la improvisación. En ninguna parte del mundo se volvió a las clases presenciales con una alta cantidad de contagios como hoy sucede en la Ciudad”, afirma en diálogo con El Grito del Sur Pablo Cesaroni, integrante de Cooperadores en Movimiento. “Plantean que la vuelta sea en plazas, lugares abiertos, y nos surgen un montón de preguntas: los baños, el agua para higienizarse, las computadoras, el frío o la lluvia, el personal de la escuela que tiene que estar, los seguros, el contacto con las y los vecinos que estén en la plaza, etc., la lista es interminable. Parece un chiste pero no lo es, son irresponsables y pueden poner en riesgo a chicas, chicos y adultos, en días donde los contagios siguen siendo muy altos. Rechazamos esta nuevo intento”, concluye Cesaroni.

@MDSuarez

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