«La única rebeldía puede ser por izquierda»

🗳️ Entre kirchneristas, macristas y libertarios, también la izquierda busca disputar el voto joven y presenta a Tatiana Fernández Martí como precandidata a legisladora en la Ciudad de Buenos Aires.

Tatiana Fernández Martí tiene 20 años, es presidenta del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires desde 2019 y empezó su militancia apenas ingresó al secundario porque lo entendía como «una herramienta para cambiar la realidad». Ese activismo inicial, que se focalizaba principalmente en las reivindicaciones estudiantiles, se transformó en un compromiso con la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Hoy Tatiana integra la lista de precandidates a legisladores porteñes del Frente de Izquierda-Unidad que encabezan Myriam Bregman y Gabriel Solano para las próximas primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

Antes de ser presidenta del Centro de Estudiantes, Tatiana participó en las tomas de 2017 contra la «Secundaria del Futuro», fue protagonista de la histórica lucha de 2018 que encabezaron mujeres, lesbianas, travestis y trans por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que va de la mano con otra demanda: la implementación de la ley de Salud Sexual Integral (ESI). Ya en las filas del Partido Obrero, Tatiana fue una de las jóvenes que el año pasado se acercó a colaborar con las familias que tomaron el predio de Guernica en reclamo por una vivienda digna. La joven militante estuvo incluso la mañana en la que las familias fueron violentamente desalojadas y fue una de las detenidas por la Policía.

En diálogo con El Grito del Sur, la joven referenta estudiantil cuenta cómo empezó a militar en el Partido Obrero, habla sobre las principales demandas de las juventudes, el desafío de interpelar a les jóvenes en medio de una creciente polarización entre las dos principales fuerzas políticas del país y la disputa por la rebeldía que buscan representar ahora desde el ala libertaria.

¿Por qué elegiste el Partido Obrero como tu espacio de militancia, dentro de la variada propuesta de organizaciones presentes en tu escuela secundaria?

Elegí el Partido Obrero porque siempre tuve un compromiso a la hora de comprender que todos los que gobernaron o los que tienen una llegada al Estado habían tenido en distintas oportunidades iniciativas contra la educación. En los ’90 cuando fue la implementación de la ley de Educación Superior; después recuerdo que, cuando empecé a militar, estábamos movilizándonos fuertemente por una cuestión del salario docente que había sido muy deteriorado en el ultimo tiempo. Y viendo que, a pesar de que cambiaban los colores políticos en el Gobierno, había una predisposición a atacar a la educación y que los reclamos continuaban, entendí que de alguna forma había que organizarse con otro modelo político, que se considere independiente de esos gobiernos y de las autoridades del colegio, para poder luchar sin ningún tipo de ataduras a la hora de organizarnos en defensa de la educación. Ahí encontré al Partido Obrero, un espacio en el que sigo militando hasta este momento.

¿Cuál es hoy la agenda de la juventud?

La agenda de la juventud si hay algo que denota es que está muy golpeada, y que la pandemia vino a profundizar una crisis económica que ya preexistía en la Argentina. Hay una juventud que está resignada y que tiene como principal problemática la miseria en la cual hundieron al país en el último tiempo. Estamos hablando de que 7 de cada 10 pibes no tienen para comer y que en este contexto en el que estamos -a más de un año y medio del comienzo de la pandemia- se demostró la enorme brecha social que existe, principalmente en la educación, donde un millón de estudiantes tuvieron que abandonar sus estudios por no tener acceso a una computadora, seis millones tienen problemas de conectividad y, en algún punto, ahí se demuestra también cómo el gobierno nacional y los gobiernos provinciales tampoco apostaron a destinar un presupuesto para resolver esa situación.

¿Identificás alguna otra preocupación?

Y la otra preocupación es el trabajo, sin dudas. Hoy estamos hablando de que, durante el gobierno actual, se perdieron 400 mil puestos de trabajo y que el trabajo informal en su conjunto trasciende a más ocho millones de personas en todo el país, mientras que la mayoría de esa porción es parte de la juventud, que por lo general se encuentra con la desocupación o con un trabajo cada vez más precario, que no le garantizan una salida ni un futuro. Esto es un problema enorme que hay que resolver.

En medio de tanta polarización entre el gobierno nacional y la oposición, sumado al fenómeno de liberalización que crece en un sector de la juventud argentina, ¿qué tiene para ofrecerle la izquierda a les jóvenes?

Lo que tenemos para ofrecer es que se puede vencer la resignación y el desencanto. Había todo un sector de la juventud muy esperanzado en que, a pesar del hundimiento y la profunda crisis en la que nos dejó el macrismo, podía venir un gobierno mejor para garantizar un futuro a los y las jóvenes del país. Sin embargo, eso se frustró y estamos en una situación de miseria total. Sobre esa base, la salida no puede ser con quienes hablan de ser antisistema pero son antiderechos y refuerzan una política negacionista, llevando dentro de sus listas a defensores de genocidas, como puede ser el espacio político que hoy representa (Javier) Milei. La izquierda en ese sentido está presente, sobre todas las cosas, donde los jóvenes hoy estamos más golpeados.

El movimiento estudiantil, del que provenís, es uno de los pocos que ha logrado torcerle el brazo al Gobierno de la Ciudad y sus políticas educativas. ¿Por qué creés que, aún así, no se logra romper con la hegemonía Pro?

En la Ciudad de Buenos Aires hay todo un debate que procesar luego de años y años de convivencia política entre ambos sectores, que se fueron alternando en el Gobierno y que de alguna forma garantizaron en conjunto que la Argentina entera esté hoy en la miseria. En segundo lugar, en la Ciudad se puede maquillar mucho las medidas de ajuste que se realizan, a partir de la publicidad y medidas muy bonitas que realiza Larreta como modo de distracción, para tapar lo que sucede realmente. Y, por lo tanto, queda en nuestras manos también la responsabilidad de ir a un debate social donde justamente pongamos nuestras demandas sobre la mesa. Es interesante analizar, además, que las medidas de ajuste se vieron reflejadas dentro de la Legislatura, donde el peronismo le garantizó en muchas oportunidades los votos a Larreta para poder llevar adelante esas medidas, como el Distrito Joven, que es una iniciativa que abre lugar a la privatización de terrenos y el crecimiento de los negocios inmobiliarios. Lo importante, entonces, es poder comprender que está en nuestras manos poder cambiar ese paradigma, poder reflejar que en la Ciudad de Buenos Aires se germinan constantemente las luchas de una forma cada vez más fuerte, y eso se tiene que traducir en un cambio de esta situación. En estas elecciones existe esa oportunidad y tenemos el desafío de que la izquierda pueda crecer.

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Christopher Loyola

Community manager autodidacta. Mi única relación tóxica es con las redes sociales. El reggaetón es mi terapia y el perreito mi rutina diaria. Militante de la educación pública y seguidor de la agenda de las juventudes. Estudio -o al menos lo intento- la Tecnicatura en Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV). Soldado del invierno y catador de milanesas ahre.