«Ni Milei tiene discapacidad ni las personas con discapacidad somos la casta»

👩🏻‍🦽 | El movimiento de personas con discapacidad se viene organizando en asamblea para marchar el próximo 24 de enero. "La principal deuda de la sociedad con nosotres es la representación política", señalan.

Hace décadas que la consigna más resonante del movimiento de personas con discapacidad es “nada de nosotros sin nosotros”. Esta frase, retomada por diferentes colectivos a lo largo de los años, da cuenta del histórico tutelaje al que estuvieron sometides y cómo este se rompe cuando son capaces de gestar tramas de cooperación. De esto habla Laura cuando cuenta de las más de 60 personas que se nuclearon los últimos dos sábados por la mañana, y piensan seguir haciéndolo, en la explanada de la plaza de los Dos Congresos. 

Laura Alcaide es activista femidisca de la agrupación «Orgullo Disca» y se emociona cuando cuenta que a la reunión llegaron incluso niñes con carteles artesanales donde podían leerse consignas. También enfatiza en el amedrentamiento policial que hubo y en la dificultad de ser protagonistas de su propia lucha incluso frente a aquellos que son sus aliades. 

A pocos días del paro general convocado por la CGT, El Grito del Sur habló largo y tendido con la joven activista sobre la situación de las personas con discapacidad y la ausencia de diálogo por parte del gobierno libertario. 

¿Cómo surgen las asambleas?

Las asambleas surgen del duro golpe que significó para nosotres la asunción de este gobierno, más allá de que desde el comienzo suponíamos que representaba un retroceso de derechos. Ya en campaña vislumbramos el capacitismo extremo, tanto desde La Libertad Avanza, con el uso de términos como “mogólico” o “discapacitado”, como desde la oposición, diciendo que Milei estaba “loco” o “trastornado”. Estos gestos redujeron a una cuestión de capacidades lo que en verdad es fascismo. Con la victoria de La Libertad Avanza se sumó que el Ministerio de Salud pasó a ser parte de Capital Humano, con todo lo que eso supone para nosotres.

Con esta perspectiva, ¿cómo comenzaron a organizarse?

Con el DNU y la posterior Ley Ómnibus se comenzó a generar una resistencia, pero en muchas casos no fueron las personas con discapacidad sino les familiares y prestadores quienes salieron a manifestarse. Esto tiene un lado bueno porque necesitamos aliades en la lucha, pero también nos limita porque esta ayuda viene desde un paradigma antiguo que piensa en la salud como un sistema médico rehabilitador. Hay que distinguir que no es lo mismo ser familiar o prestador de servicios, que ser una persona con discapacidad. Nosotres bregamos por un espacio donde seamos les que llevemos la voz cantante. Quisimos construir algo que realmente responda a la consigna “nada sobre nosotres sin nosotres” sin cercenar a quienes quieran plegarse, que por suerte en este marco lo hicieron de manera muy amorosa. 

¿Cómo afecta a las personas con discapacidad las políticas de retroceso implementadas por el gobierno de Milei?

Nosotres elegimos rechazar el DNU y la Ley Ómnibus de manera transversal. Si bien hay puntos que nos afectan más y lógicamente muchas políticas de salud impactan especialmente sobre nuestros cuerpos, desde la interseccionalidad vemos una suma de vulnerabilidades. La quita de derechos afecta nuestro acceso al trabajo, a la cultura -como usuaries y como productores-, a la vivienda, a los medicamentos. Hay gente que ya está haciendo trueque porque no está pudiendo pagar sus analgésicos. También nos alerta muchísimo lo que puede suceder si se modifica la ley de Salud Mental teniendo en cuenta que esto puede significar un aumento de las internaciones involuntarias. Ni que hablar del cierre del INADI que actuaba en las situaciones de discriminación. 

¿Los despidos en el Estado también afectaron a las personas con discapacidad?

Por ahora los despidos en el Estado no afectaron a las personas que cubren el cupo de discapacidad. Pero no es solo el cupo, que muchas veces no se cumple: cuando conseguir laburo empieza a ser una carnicería también tambalean los puestos de les poques discas que tienen trabajo, solo un 20%. Además, ahora se exige plena presencialidad a les empleades del Estado, incluso cuando se cuenta con certificado de discapacidad. La quita de horas extras también nos afecta sumado al recorte en la cantidad de horas que se les entregaba a les empleades públiques por hije con discapacidad. Eso es una clara persecución. 

¿Hubo alguien que desde el Gobierno se haya comunicado con ustedes?

No. Esto es muy preocupante. El gobierno de Milei puso al frente de la Agencia Nacional de Discapacidad a personas que no tienen discapacidad (Nota de Redacción: el actual director es Diego Spagnuolo, abogado personal del Presidente). Además, el subdirector es una persona que viene del ámbito de la salud, lo cual retrocede mucho. Aún no se ha generado ningún tipo de diálogo con las organizaciones de base. En ese sentido, los gremios tampoco asumen el tema. Creo que si no se incluye esta perspectiva en la lucha, como bien supieron hacerlo con la perspectiva de género, seguiremos siendo un colectivo terriblemente vulnerado, sino el más. 

En ese sentido, la noción de “marcha” tampoco contempla a quienes no pueden marchar

Claro, por eso en las asambleas decidimos plegarnos al paro sin movilizar, haciendo una “ranchada”. Vamos a estar en la intersección de Avenida de Mayo y 9 de Julio haciendo una intervención artística. Es una manifestación dentro de la manifestación, protestando por la falta de accesibilidad. Queremos federalizar las luchas y sostener los reclamos de aquellas personas que no pueden estar presentes. En ese sentido, el protocolo anti-piquetes cercena las pocas posibilidades que tenemos de manifestarnos. Si una persona usuaria de silla de ruedas tiene que movilizarse en la vereda, ¿cómo hace? ¿Cómo garantizamos la mínima seguridad que necesitamos para congregarnos? ¿Cómo generamos una desconcentración cuidada? Nuestros cuerpos son el primer eslabón en la cadena de violencias, los que no pueden correr ni huir de la represión. 

¿Qué deudas sigue teniendo la sociedad con las personas con discapacidad?

Para mí la mayor deuda, y con esta se saldarían muchas más, es la representación política. Debería haber un cupo de personas discas en los partidos políticos con miras a democratizar nuestro acceso, algo que no está ocurriendo ahora. Si hay representatividad va a empezar a haber medidas que realmente nos contemplen. No necesitamos más legisladores que tengan un familiar con discapacidad. Ahí falta perspectiva, no por una cuestión de maldad, sino porque no podemos cuestionarnos privilegios que no sabemos que tenemos. Después podemos hablar de las deudas en el ámbito de la salud, que todavía está muy lejos de ser accesible, lo que queda por cumplir en materia de derechos sexuales y reproductivos y de cómo, si bien avanzamos mucho, culturalmente aún nos falta.

¿Cuál es la perspectiva para después del 24?

Vamos a seguir haciendo asambleas hasta que las reivindicaciones se cumplan. Si bien podemos frenar el DNU o la Ley Ómnibus, creo que el Gobierno prevé seguir atropellando nuestros derechos. Es necesario darnos cuenta que nos costó mucho despertarnos para que no nos vuelvan a dormir. Por eso es necesario recalcar que, si no hay accesibilidad, las personas discas no vamos a poder organizarnos. Es como el huevo y la gallina: en la medida en que no haya accesibilidad no va a haber participación de personas con discapacidad, porque lógicamente quienes fueron excluides durante años no van a ir a los lugares donde no tienen los apoyos necesarios para hacerlo.

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Dalia Cybel

Soy curadora e historiadora del arte. Escribo y edito sobre géneros en El Grito del Sur. Tengo un newsletter con nombre de dibujito animado y una hija gata que se llama La Jefa
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