Cambio sin transparencia

A pesar de jactarse de su "transparencia" en la forma de gestionar lo p煤blico, durante los gobiernos PRO en la Ciudad hubo una constante: la colonizaci贸n de los organismos de control en el 谩mbito de CABA.

La transparencia como eje discursivo en las gestiones del PRO no representa solo una operaci贸n de marketing pol铆tico con el prop贸sito de diferenciarse de sus antecesores y/o opositores sino tambi茅n una cuesti贸n identitaria que, sint茅ticamente, establece una l铆nea divisoria entre lo viejo y lo nuevo. En ese sentido, desde el comienzo, el PRO impuso un eficaz juego binario, que alcanz贸 su cl铆max en las elecciones de 2015: 鈥(鈥) la pol铆tica vieja/tradicional y la pol铆tica nueva/sensata que sabe hacer las cosas que mejoran la vida de la gente y las instituciones鈥.  

Sin embargo, cuando la lupa se posa sobre los hechos, las cosas se ven notablemente diferentes. Tanto durante los gobiernos de Mauricio Macri como en los de Horacio Rodr铆guez Larreta, hubo una constante: la colonizaci贸n de los organismos de control en el 谩mbito de la Ciudad, donde generalmente el inter茅s de los medios de comunicaci贸n enfoca las acciones de los respectivos gobiernos nacionales. 

Uno de los ejemplos m谩s recientes y elocuentes de anuncios de organismos de control que se convierten en c谩scaras vac铆as es el de la Direcci贸n de 脡tica en el Ejercicio de la Funci贸n P煤blica, creada a partir de la Ley de 脡tica P煤blica N潞4865. Esta fue sancionada el 9 de diciembre de 2013, con el loable prop贸sito de establecer un conjunto de deberes y pautas de comportamiento 茅tico, reglas de incompatibilidades y conflictos de inter茅s, un r茅gimen de obsequios a funcionarios p煤blicos y la imposici贸n de un sistema de presentaci贸n anual de declaraciones juradas patrimoniales. 

La primera falencia aparece de inmediato: esta direcci贸n que revisa, entre otras cosas, el patrimonio de los funcionarios, se encuentra bajo la 贸rbita de la Secretar铆a de Legal y T茅cnica, dentro del Poder Ejecutivo porte帽o. O sea que el 谩rea que debe bregar por promover conductas 茅ticas entre los funcionarios del Gobierno de la Ciudad debe controlar a sus superiores. 

Uno de los primeros cuestionamientos poco visibilizados fue el nombramiento como titular de Fernando Javier Rivas, en 2017, por medio del decreto 241, a pesar de que deb铆a ser por concurso. En esa oportunidad, su nombramiento fue cuestionado, mediante un informe, por la Asociaci贸n Ciudadanos Libres, que lo calific贸 como 鈥渦n funcionario designado a dedo鈥. Actualmente, Rivas es asesor del PRO en la Legislatura porte帽a. Su caso fue r谩pidamente comparado con el de Laura Alonso, quien, a pesar de ser polit贸loga, conduc铆a la Oficina Anticorrupci贸n a nivel nacional, organismo que debe ser comandado por alguien formado en Derecho. 

En los hechos acreditados por la Auditor铆a General de la Ciudad, en un informe recientemente publicado, el espejo devuelve una imagen sensiblemente diferente a la que pretende proyectar el PRO. En 茅l, se subrayan hechos de diferente gravedad sobre la Autoridad de Aplicaci贸n de la Ley de 脡tica P煤blica (AALEP) durante el per铆odo analizado (2020), a casi una d茅cada de su creaci贸n:  

*La AALEP no cont贸 con estructura administrativa y personal que la asista en el cumplimiento de sus responsabilidades institucionales, recayendo toda la responsabilidad de su cometido exclusivamente en el funcionario designado. Esta circunstancia afect贸 negativamente su gesti贸n.

*La publicaci贸n del listado de declaraciones juradas presentadas y pendientes de presentaci贸n en la web oficial del Gobierno de la Ciudad se encuentra desactualizada. Asimismo, no se verifica la publicaci贸n de los informes anuales de gesti贸n tal como lo prev茅 la Ley de 脡tica P煤blica.

Tanto durante los gobiernos de Mauricio Macri como en los de Horacio Rodr铆guez Larreta, hubo una constante: la colonizaci贸n de los organismos de control en el 谩mbito de la Ciudad.

*Pese a los incumplimientos observados durante el ejercicio bajo examen, la AALEP no efectu贸 intimaciones fehacientes a los funcionarios que no cumplieron con el mandato legal de presentar sus declaraciones juradas patrimoniales. 

*Se han constatado impedimentos para la carga de las declaraciones juradas cuando el funcionario se retira de la gesti贸n y aunque la ley les otorga un plazo para hacerlo luego de haber cesado el cargo, oportunidad en que a ese momento ya no cuentan con usuario y clave v谩lidos por hab茅rselos dado de baja. (鈥) 

* Durante su gesti贸n, la AALEP no sancion贸 su reglamento interno tal como estaba establecido en la Ley de 脡tica P煤blica.

Prueba para  personas curiosas: basta con ingresar en el 谩rea en que la AALEP carga su informaci贸n en la web, dentro del sitio del Gobierno porte帽o, para constatar que no solo designaron a un interventor parcial ni dieron forma a un reglamento interno, sino que la 煤ltima declaraci贸n jurada cargada, disponible a la ciudadan铆a, es de 2015

A esto, el informe de la Auditor铆a General de la Ciudad le a帽ade que 鈥渞esultar铆a de suma importancia que las autoridades del Poder Legislativo de la CABA procedan prontamente a designar al titular de la Oficina de Integridad P煤blica y reglamentar la organizaci贸n y funcionamiento de esta鈥.

Sin embargo, esta no es una excepci贸n dentro de los 15 a帽os del PRO en la Ciudad. Los ejemplos en los que hay una distancia insalvable entre el discurso y los hechos sobran. Van desde los contratos que extend铆a el gobierno porte帽o de forma directa para financiar a sus aliados, bajo el resguardo del Decreto 556/10, con los que se benefici贸, entre otros, a La Usina Producciones, la empresa del candidato fallido Fernando Niembro; el pedido de licencia de Mart铆n Ocampo (en lugar de renunciar) cuando pas贸 de jefe de los fiscales porte帽os a ministro de Seguridad de la Ciudad; el aporte a las campa帽as del PRO por parte de los prost铆bulos del ex SIDE Ra煤l Martins, denunciado con documentaci贸n por su propia hija Lorena Martins; el descontrol que termin贸 con el incendio de Iron Mountain, donde se almacenaba informaci贸n valiosa de numerosas empresas, entre ellas las de la familia Macri; la conformaci贸n de la Polic铆a Metropolitana con polic铆as exonerados y el espionaje articulado por Jorge 鈥淔ino鈥 Palacios con Gerardo Ciro James como pinche, etc茅tera. 

Desde el PRO, cual bandera, se utiliza un axioma para refutar cualquier idea que los relacione con la ya sist茅mica corrupci贸n estatal en sus diferentes niveles. Se apoya en la noci贸n de que los partidos considerados tradicionales mantienen una relaci贸n viciada con las estructuras del Estado, de modo tal que la corrupci贸n se encontrar铆a enquistada en ellos.  Sin embargo, los numerosos casos que acaecieron desde diciembre de 2007 en adelante, componen una matriz, cuyas principales caracter铆sticas son: sobreprecios; malversaci贸n de fondos; negocios inmobiliarios con tierras fiscales; condonaci贸n de deudas a cambio de maniobras pol铆ticas; obras otorgadas a empresas vinculadas a funcionarios y al propio Macri y su familia; partidas para apuntalar candidatos en distintos puntos del pa铆s; endeudamiento para obras que nunca se hacen; presi贸n extrema sobre jueces y fiscales que no son sumisos y copamiento de los organismos de control.  

Haciendo caso omiso de lo se帽alado, el PRO mantiene tozudamente una l铆nea discursiva en la que se presenta como lo nuevo. Al fin y al cabo, si algo entendieron desde el primero de sus d铆as en el Gobierno era que deb铆an llevar a cabo una escisi贸n entre el discurso y los hechos. O sea, duranbarbismo puro: la imagen como principio y final.  

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Julian Maradeo

Juli谩n Maradeo
(General Madariaga, 1981) es licenciado en Periodismo y Comunicaci贸n Social por la Universidad Nacional de La Plata. Sus investigaciones fueron publicadas en P谩gina/12, Tiempo Argentino, Le Monde Diplomatique, P煤blico (Espa帽a), Infobae, Chequeado, Diario AR y las revistas Crisis, Anfibia y Noticias, entre otros medios.
Es autor de los libros "La DEA en Argentina. Una historia criminal"; "La derecha cat贸lica. De la contrarrevoluci贸n a Francisco: pedofilia, ocultamiento y pol铆tica La trama detr谩s de los abusos y delitos sexuales en la Iglesia Cat贸lica"; "Fake News. C贸mo se fabrican en la Argentina y en el mundo." Y coautor de "El Tano, qui茅n es Daniel Angelici" y "Radiograf铆a de la corrupci贸n PRO" (ambos con Ignacio Damiani).